pintura comestible

Pintura comestible para niños

La pintura comestible para niños puede ser una actividad muy divertida y nutritiva. Os traemos algunas ideas geniales de otros blogueros que hemos probado y que realmente merecen la pena, aunque luego haga falta dar un buen baño a los más pequeños.

Muchas veces nos complicamos la vida buscando por Internet juegos y juguetes que compramos por poco dinero y apenas les damos uso. Se van acumulando en casa y si te pones a calcular lo que has gastado en ellos te llevas las manos a la cabeza.

Esta semana nuestros amigos de Sublimar, una empresa de diseño web en Fuengirola, nos han comentado una alternativa muy divertida que podemos hacer con ingredientes que tenemos a mano. Los colorantes alimenticios también salen baratos porque nos sirven para muchos juegos diferentes y experimentos científicos sencillos.

Tradicionalmente los juegos con pintura han sido un lío tremendo, ya que los niños acaban pringados de arriba abajo y probablemente manchen todo lo que tienen a su alrededor. Por eso la combinación niños + pintura comestible es una de las mejores ideas.

El peque podrá chuparse los dedos y con cualquier estropajo o trapo húmedo podremos eliminar toda la pintura sin problema. Si tienes un patio y hace buen tiempo mejor aún, con la manguera le das una ducha y dejas el patio reluciente.

No es necesario utilizar pinceles, los bebés se lo pasan bomba con sus manos y sus dedos. Ahora bien, si hay hermanos mayores si puede ser más creativo para ellos.

Cómo hacer pintura comestible para niños

La receta de pintura comestible para niños es muy sencilla. Se suelen utilizar yogures blancos o griegos que teñimos con unas gotas de colorante alimenticio. Sólo queda aislar bien la zona de juego y que el pequeño de rienda suelta a su imaginación. Una solución práctica puede ser utilizar la cortina de la ducha como mantel o tapiz en la zona de juego, cuando termines será muy fácil de limpiar.

¿Qué es lo peor que puede pasar? Nada, si se lleva la pintura a la boca no hay problema, así habrá merendado algo sano.

Si tu hijo tiene algún tipo de intolerancia o alergia a la lactosa puedes hacer por ejemplo una pasta a base de arroz o harina de maíz. Simplemente vas añadiendo agua hasta lograr la consistencia deseada. Para terminar añades el colorante alimenticio y listo, puedes combinar los colores básicos para lograr un amplio abanico de colores.

Si quieres que sea más llamativo puedes comprar colorante alimentario neon. Se suelen utilizar para pastelería, pero vamos que con los básicos es más que suficiente.

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